Es bien cierto que "sobre gustos no hay nada escrito", pero también lo es que siempre resultará mejor tomar los vinos a la temperatura que les corresponda y que permita degustar, como debe ser, cada manjar. Es por eso que, a la hora de servir el vino, hemos de tener en cuenta su temperatura, dependiendo de su color o de su edad, y teniendo en cuenta que la temperatura aumenta 2 grados en cuanto se vierte en el vaso o copa.
Sabemos que al vino blanco le sienta bien el frío, más cuanto más dulces sean, pero nunca helados, ya que el frío mermaría sus cualidades. No debe estar en la nevera más de dos horas y en la parte inferior, pero si se nos ha olvidado, hay diferentes maneras de refrescarlos: una, dejando la botella bajo el grifo de agua corriente unos minutos. Evidentemente no en verano. Y otro en un cubo mitad hielo y mitad agua (si se utiliza sólo hielo, el contacto será muy brusco); serán suficientes unos quince minutos para bajar la temperatura unos 5-6 grados. No meterlo, bajo ningún concepto en el congelador, ni tampoco echar cubitos de hielo en la copa; entre otras cosas, el frío haría que no apreciáramos los aromas. Por debajo de los 5 grados, el vino se "rompe", el frío bloquea el aroma y, en boca, la impresión helada distorsiona el sabor. Además, el hielo en copa, al diluirse, cambia el gusto del vino.
Los vinos blancos y rosados deben beberse jóvenes; los blancos, pasados cinco años pueden empezar a oxidarse al perder su frescura, y los rosados, no conviene que pasen más de seis meses guardados.
Por su parte, el vino tinto es preferible no meterlo en la nevera, aunque hay quién lo prefiere frío. Lo suyo es la temperatura ambiente, pero cuidado con la temperatura de la habitación. No servir a temperatura ambiente si la habitación está a 23 ó 26 ºC. Cuando se acuñó el término "chambré" (a temperatura ambiente), la media de los comedores no excedía de los 16ºC.
A diferencia de los blancos y rosados, los tintos pueden estar en la bodega hasta veinte y treinta años.
A tener en cuenta que la cubitera para el vino es bastante más alta que las que se emplean para el cava, puesto que está ideada para las botellas alargadas.
Y si se tiene la suerte de tener una vinoteca, ésta es la temperatura idónea de conservación:
VINOS DE APERITIVO:
Moscateles jóvenes 8º C
Vinos dulces, 10º C
VINOS BLANCOS:
Jóvenes entre 8º y 10ºC
Viejos o de origen noble 10º-12ºC
VINOS ROSADOS:
Secos 8º y 12ºC
Rosados tánicos 10º-º2ºC
VINOS TINTOS:
Jóvenes y suaves entre 9º y 12ºC
Jóvenes con cuerpo entre 12º y 15ºC
Viejos entre 18º y 20ºC
CAVAS:
Cava brut 8ºC
Cavas de cosechas prestigiosas 9º-12ºC

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