Este es uno de esos platos que se suelen hacer especialmente en tiempo de cuaresma, pero sale tan rico que yo, lo hago hasta en verano. Eso sí, lo comemos menos caliente.
INGREDIENTES:
200 gr. de garbanzos
600 gr. de espinacas
200 gr. de bacalao seco
2 huevos duros
1 patata
2 cebollas
1 zanahoria
2 tomates
2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
1 tacita de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
1 clavo de especia
1 cucharadita de pimentón
Sal
2 l. de agua
PREPARACIÓN:
- Poner en remojo los garbanzos 12 horas antes de su preparación.
- Pelar y trocear la zanahoria. Reservar.
- En una cazuela poner a calentar el agua y, cuando esté hirviendo, echar los garbanzos.
- A media cocción añadir el bacalao lavado y desmenuzado, la zanahoria, una cebolla, el clavo y el laurel.
- Cuando vuelva a hervir, tapar y bajar el fuego, sin parar la ebullición.
- Mientras tanto, lavar las espinacas y cocerlas 5 minutos.
- Escurrirlas, picarlas y añadir a la cazuela con los garbanzos.
- Pelar los tomates y cortarlos en dados.
- Picar fina la otra cebolla y los ajos.
- Sofreír la picada en una sartén con un poco de aceite.
- Añadir el pimentón y los tomates y dejar evaporar el líquido.
- 10 ó 15 minutos antes de terminar la cocción de los garbanzos, retirar la cebolla y la zanahoria.
- Picar junto con los huevos duros y añadirla al sofrito de la sartén.
- Rehogar todo junto unos minutos más y verterlo a la cazuela.
- Esperar a que espese unos minutos y retirarlo del fuego.
SUGERENCIAS:
Se pueden comprar las espinacas ya preparadas. Solamente habrá que picarlas un poco.
RECOMENDACIONES:
Aunque dejemos que espese el caldo, éste no se debe consumir. Han de quedar caldosas.
¡QUE APROVECHE!

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