MAGRET DE PATO (BUENO ES SABER)

  



     El magret no es otra cosa que la pechuga del pato, su parte más valorada.

     En el mercado la podemos encontrar de tres formas distintas:

  • CRUDO. Entero y sin el alerón, pero con su piel grasa, listo para cocinar y, normalmente, envasado al vacío, de pieza en pieza y con pesos por encima de los 350 gr. Para cocinarlo, la mejor forma es "grillè", es decir una vez salpimentado y especiado a nuestro gusto, en una sartén antiadherente con una gota de aceite (o la misma grasa de pato), comenzando por la parte de la piel y siguiendo por la parte interior, hasta dejarlo dorado y crujiente por fuera y un punto crudo y jugoso por dentro. Acepta salsas duces con Oporto o Pedro Ximénez, de frutos rojos, chutneys o mostazas, y las guarniciones de patatas chips, verduras, arroz basmati o lentejas cocidas, con un toque por encima de la grasa fundida del pato.
  • CURADO. Mal definido como jamón de pato, se prepara como una cecina: se salpimienta la pechuga y se deja curar unas 3 semanas hasta que adquiere su coloración oscura típica. Siempre se mantiene su piel grasa externa y su parte interior puede estar magra y curada, o recubierta de pimienta negra, entera o molida. Si es ahumado se indica en la etiqueta del magret. En cualquiera de sus presentaciones son piezas enteras de unos 300-350 g. (pueden encontrarse fileteados) y se consumen como una chacina curada cortada fina en oblicuo, manteniendo la parte de la grasa eterna.
  • COCIDO. Suele presentarse relleno de mousse de "foie gras" y se consume en lonchas gruesas. Se prepara la pechuga desengrasada, se sale y se rellena o no de mousse de foie. Se embolsa la vacío y se cuece lentamente al bañomaría a baja temperatura. Es un producto magro y sabroso, idóneo para entrantes fríos, ensaladas y crudités.

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